28 oct. 2016

PRIMER DÍA DE COSECHA PICUALIA: LA HISTORIA DE MARGA

   Esta es una de esas historias que no se pueden contar en 140 caracteres, por lo que os invito a leer la historia del nacimiento de la primera etiqueta de aceite de oliva que apuesta por la conservación del lince ibérico Lynx pardinus. Espero que os guste.

Primer día de cosecha Picualia. Diseñada por Diego Ortega Alonso. Lince ibérico y oliva picual

Primer Día de Cosecha Picualia (edición limitada). Consíguela clickando aquí


EL ENCARGO


   A principios de 2016 recibí una llamada del director de marketing de Picualia, Juan Antonio Parrilla. Me decía algo parecido a esto:

- Diego, hemos pensado que para la próxima temporada vamos a sacar una edición limitada del Primer Día de Cosecha, y nos gustaría que fueras tú quien diseñara la botella. A ver qué se te ocurre, tienes libertad para crear.

Primer día de cosecha Picualia, puro zumo de aceituna.


   Juan Antonio es un tipo inquieto, proactivo y dispuesto a emprender acciones que a muchos les costaría realizar en una gran empresa. Porque a todo el mundo nos cuesta dar ese paso que supone salir de nuestra zona de confort (concepto manido donde los haya) y hacer las cosas de otro modo al comúnmente establecido. Créanme si les digo que hacer cosas nuevas, en cualquier aspecto, es algo muy difícil y no siempre sale bien. Pero la de Juan Antonio es de esa savia fresca que tanto necesita el sector del olivar, si quiere afrontar el futuro desde una perspectiva de innovación y aprovechamiento integral de los recursos.

Fachada de Picualia.
   
   Libertad para crear. Cuando a uno se la dan, no le están dando una carta blanca vacía: más bien, la carta viene cargada hasta los topes de responsabilidad. Libertad para crear. Tienes que conseguir crear algo nuevo que no existe, y ha de tener sentido en el soporte al que va destinado. Ha de servir para que un producto se venda. Ha de ser acorde a la calidad de lo que se pretende vender. Tiene que gustar. Y ese producto para el que Picualia me estaba pidiendo crearle un traje a medida, no era otro que el primer aceite de oliva que se obtiene en la campaña, puro zumo de aceituna, la mejor carta de presentación de la cooperativa. Y la responsabilidad asumida se acrecenta aún más, cuando Picualia empieza a recibir merecidos premios de reconocido prestigio, que culminan con el Premio a la Mejor Almazara de España, otorgado por la Asociación Española de Municipios del Olivo.

   Pienso que el destino no es otra cosa que la forma en que, las personas, somos capaces de hilvanar la urdimbre de circunstancias que suceden a nuestro alrededor. Y sólo unas semanas antes me habían contado algo que bien podría ser el germen del proyecto que, ahora, Picualia me estaba pidiendo realizar.

- Tengo una idea, aunque no sé si te va a parecer descabellada... 

- Venga, cuéntamela.

- ¿Sabéis que hay un lince que ha elegido vivir aquí, en vuestra finca? ¿Sabéis lo que eso significa? Tenéis al felino más amenazado del planeta en Picualia... ¡Uno de los símbolos de la Península Ibérica! ¡Y lo tenéis aquí! Y no es un lince cualquiera: se trata de Marga.


LA HISTORIA DE MARGA



   Marga era una hembra de lince ibérico que nació en el corazón de Sierra Morena, en el Parque Natural Sierra de Andújar, concretamente en el Barranco de San Miguel, a unos 20 km al norte de Andújar. Su espíritu aventurero la llevó a recorrer una larguísima distancia, en la que tuvo que atravesar montañas y valles serranos, fincas cinegéticas, enormes extensiones de olivares, carreteras, vallas y alambradas. Avanzando sigilosa por las lindes, arroyos y padrones, en busca de nuevos territorios que reconquistar. Siempre hacia el sureste, cruzando olivares y parcelas que en tiempos sus ancestros dominaron, antes de ser relegados a lo más profundo de la agreste Sierra Morena.
 
Apunte del natural de lince ibérico. La Lancha, Sierra de Andújar. Diego Ortega Alonso
Apunte del natural de lince ibérico. La Lancha, Sierra de Andújar. Diego Ortega Alonso

   La autovía A4, concretamente el tramo entre Andújar y Bailén, fue su último gran obstáculo a sortear. Un buen día se decidió a cruzar y lo consiguió. Otros no corrieron su misma suerte, y se dejaron la vida en la calzada. Pero ahí estaba ella, al otro lado de uno de los principales nervios del transporte de nuestro país. Una zona con abundancia de conejo, donde el agua cae gota a gota al pie de los olivos centenarios. Con terreno de sobra para vivir y convivir, cazar y también para ejercer su liderazgo como especie, manteniendo a raya a otros depredadores como zorros, meloncillos o jinetas.

   Quienes la conocíamos sabíamos de sus hazañas. Era fácil distinguirla de otros ejemplares: portaba en su cuello un emisor de color amarillo, que los técnicos del proyecto de conservación del lince ibérico le colocaron años atrás para seguir sus movimientos.

   Marga fue el primer ejemplar de lince ibérico del que se tiene constancia en muchos, demasiados años,  que dio a luz a sus cachorros en los olivares de Jaén, lejos de las sierras que la vieron nacer. Una auténtica pionera que supo luchar contra las adversidades y encontrar la forma de adaptarse a un territorio absolutamente distinto a la bucólica imagen que, la mayoría de nosotros, solemos tener de los linces serranos, pero que da buena cuenta de la riqueza del entorno que nos rodea... Si conseguimos mantenerlo con las garantías suficientes.

   Después de varios años por la zona, Marga comenzó a dejarse ver cada vez con más frecuencia, junto a la carretera muy cerca de Bailén, justo en las inmediaciones de Picualia. Una zona con abundante presencia de conejo, su sustento principal. 

   Hubo incluso quien la pudo grabar con el móvil el invierno pasado. Uno de esos vídeos circuló por Whatsapp, y claro, cuando llegó a uno de mis contactos, éste no dudó en enviármelo diciéndome algo así como "¡Mira Diego, hay un lince en Picualia!". Tras ver el vídeo, ni corto ni perezoso, despaché mi respuesta con un "Esa es Marga".
 
 
Marga, grabada con un teléfono móvil en las inmediaciones de Picualia, el invierno pasado.

   A estas alturas del relato, no está de más decir por qué los linces tienen nombres. Desde el año 2004, se determinó que todos los linces nacidos el mismo año deberían llevar un nombre que comenzara con la misma letra, siguiendo el orden del abecedario desde entonces. Así están las camadas A, B, C, D, etc, y sólo con saber el nombre del animal, los técnicos del proyecto Life Lince podrían determinar su edad, aunque esta regla no siempre funciona pues existen linces cuyos nombres comienzan por estas letras y ya habían nacido antes de 2004. Este último era el caso de Marga, que nació ese mismo año.

Señorío. Lince ibérico en tinta china. Diego Ortega Alonso.
Señorío. Lince ibérico en tinta china. Diego Ortega Alonso.


   Dentro del ranking de especies emblemáticas de nuestra fauna, sin duda el lince ibérico es uno de los símbolos de referencia, no sólo por su irrefutable belleza, sino también por su escasez. A finales del siglo XX y principios del XXI, con poco más de un centenar de ejemplares en libertad, y relegado a dos núcleos de población aislados entre sí (Doñana y la Sierra de Andújar), el lince ibérico estaba destinado a la extinción. Fue en esos años cuando nació Marga, la protagonista de nuestra historia.

   Gracias a los proyectos llevados a cabo por el proyecto Life Lince primero, y Life IBERLINCE después, la población de linces se ha cuadruplicado en sólo una década, ampliando sus áreas de distribución geográfica tanto de manera natural como mediante sueltas controladas.

Pero aún queda mucho trabajo por hacer.


LA ETIQUETA



   La presencia de Marga en las inmediaciones de Picualia suponía un acicate para la definición del motivo principal de la etiqueta. Basta con hacerse estas preguntas:

    ¿Cuántas almazaras pueden decir que plantan sus cimientos y las raíces de los olivos con los que obtienen su AOVE, en tierra de linces? ¿Qué mejor vara de medir la calidad de una tierra y sus productos, que contando en ella con el mayor emblema de nuestra biodiversidad?

   Sólo unos meses antes, había desarrollado con éxito el 1º Safari Artístico EN TIERRA DE LINCES, en el que, junto a Paco Martín de Iberus Medio Ambiente, llevamos a un grupo de personas de diversos lugares de España, a pintar del natural ejemplares de lince ibérico y otras especies de Sierra Morena. Una experiencia única que volveremos a repetir el 10 y 11 de diciembre. ¿Te vienes a pintar linces? :-)

Safari artístico EN TIERRA DE LINCES. Diego Ortega Alonso, ilustración y pintura de naturaleza
Pintando linces del natural. Si te gusta la naturaleza, no hay mejor forma de disfrutarla que pintando.

   Fruto de estas experiencias, de esos apuntes, esbozos y acercamientos previos a la figura del lince ibérico, y como colaborador de entidades de conservación de proyectos relacionados con ésta y otras especies, decidí ponerme manos a la obra, y aposté decididamente por la representación en tinta china de un ejemplar de lince ibérico como propuesta de motivo principal en la nueva etiqueta del 1º Día de Cosecha de Picualia. Un maridaje perfecto entre dos de los emblemas de nuestra tierra.


Apunte de lince ibérico en tinta china, en cuaderno de campo. Este fue el germen de la etiqueta 1º DÍA DE COSECHA PICUALIA. Diego Ortega Alonso.
Apunte de lince ibérico en cuaderno de campo. El germen de la etiqueta 1º DÍA DE COSECHA PICUALIA.
   

   Pero este lince no era como los demás: era un lince de nuestros olivares. Un felino aventurero que situó su territorio entre los miles de olivares de variedad Picual que conforman el gran Mar de Olivos de la provincia de Jaén. Es por lo que decidí incluir un olivo centenario a sus espaldas, situando dos de los emblemas de nuestro territorio en una misma composición, y cuidando no perder esa estética de carácter gestual, que mantiene la impronta del momento en el que uno tiene la suerte de cruzarse con un lince ibérico, tomarle unos esbozos, plasmar ese increíble momento en negro sobre blanco.



Detalle de la etiqueta 1º Día de Cosecha PICUALIA. Diego Ortega Alonso
Detalle de la etiqueta 1º Día de Cosecha PICUALIA.



   Pero no sólo se trataba de hacer una pintura para la etiqueta: la idea era diseñar la botella entera. Así, opté por elegir una tipografía elegante y delgada, con el Primer Día visible en dorado, y el logo de Picualia en su azul característico. El resto de texto del diseño va en una línea diáfana que complementa e integra la composición.

  Pensando en cuidar meticulosamente el aspecto pictórico de la etiqueta, lo primero fue la elección del tipo de papel que serviría como soporte de mi pintura.  Optamos por un papel cotton, con fibra virgen de algodón, muy cercano al papel de acuarela que utilizo en mis trabajos. Sobre éste, se imprimió mi diseño en cuatricromía y se aplicaron efectos de relieve: por un lado, un gofrado de golpe seco  que consigue un bajorrelieve muy agradable al tacto, y por otro, y en contraposición al anterior, un espectacular relieve con barniz serigráfico que dota al lince de volumen, con un acabado impresionante.


Detalle de la etiqueta 1º Día de Cosecha PICUALIA. Diego Ortega Alonso
Detalle de la etiqueta 1º Día de Cosecha PICUALIA.

   Por último, decidimos resaltar el PRIMER DÍA con un stamping dorado, que además se barnizó con glitter en plata y que le da el aspecto de una joya. La impresión de la etiqueta a cargo de Bacigalupe no ha podido ofrecer un mejor resultado.



Etiqueta PRIMER DÍA DE COSECHA Picualia. Diego Ortega Alonso
Etiqueta PRIMER DÍA DE COSECHA Picualia. Diego Ortega Alonso

   Esta etiqueta nace de la búsqueda de la perfección. De esa perfección intrínseca que está presente en la naturaleza y que, gracias a productos como este exclusivo AOVE, podemos sentir en nuestros afortunados paladares. Una etiqueta que busca contar una historia que tiene que ver con Picualia y su entorno, y que no sólamente pone en valor el magnífico aceite que incluye: también aboga por mostrar al mundo el valor incalculable del entorno que nos rodea. Por eso es de justicia agradecer a Picualia que hayan tenido la iniciativa de donar el 5% de los beneficios de la venta del Primer Día de Cosecha al Proyecto de Conservación del Lince Ibérico que gestiona la Sociedad Ibérica para el Estudio y la Conservación de los Ecosistemas SIECE. Todo un detalle por su parte, que engrandece aún más el sentido de la creación de la botella del Primer Día Picualia, para que otras Margas puedan seguir engalanando con su presencia el mar de olivos de la provincia de Jaén.
  

Retomando la historia de Marga


   Nuestra protagonista falleció a mediados de este año por causas naturales, propias de su avanzada edad. Pero gracias a su espíritu aventurero, hoy son otros los ejemplares de lince ibérico que siguieron su camino, o nacieron en sus cubiles, y ahora pisan los territorios que Marga se ocupó de reconquistar. Así que, cuando camines entre los olivares de Bailén, recuerda que tal vez, con suerte, el gato de los pinceles puede cruzar su mirada con la tuya. Te pondrás nervioso, el corazón se te agitará... Y luego desaparecerá en la espesura. Y ese momento, será un momento que seguramente no olvidarás.

PD: Durante la campaña de cosecha 2016/2017, inauguro con mi obra pictórica el MUSEO PICUALIA, en las instalaciones de la cooperativa. Una buena oportunidad para conocer el maridaje entre arte, naturaleza, gastronomía e innovación que propone esta espectacular almazara. ¡Os esperamos!

MIRADAS DEL NATURAL. Exposición de pintura. Diego Ortega Alonso. Museo Picualia
Cartel de la exposición







 




24 oct. 2016

IV Jornadas de Divulgación Innovadora de Zaragoza



   El pasado 21 y 22 de octubre pusimos rumbo a Zaragoza para participar en las IV Jornadas de Divulgación Innovadora D+I, un evento que se desarrolla en ETOPÍA, Centro de Arte y Tecnología, un auténtico laboratorio de ideas repleto de innovación y creatividad ubicado en la capital de Aragón.

Fachada de Etopia.

   Organizadas por la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento, en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad, las Jornadas de Divulgación Innovadora D+I son, lejos de las etiquetas, para ver, escuchar, conocer; reflexionar sobre los nuevos formatos y sobre la renovación de los tradicionales. Y también para aportar e interactuar. En busca de inspiración y como estímulo para los divulgadores de la ciencia.

Pilar Perla, organizadora de las Jornadas de Divulgación Innovadora, procediendo a su inauguración. Foto: Jose Ignacio García
   
   El destino y la organización decidieron que un servidor se encargara de romper el hielo y realizar la primera intervención de las jornadas. ¡Menuda responsabilidad! Así pues, tras la presentación institucional, comenzó el primer diálogo de las Jornadas, VIVIR EXPERIENCIAS: DE LO PERSONAL A LO VIRTUAL, en el que se enmarcaba mi ponencia. Moderado por Ángela Monasor, compartí escenario con especialistas en realidad virtual, astroturismo y microorganismos marinos con los que uno podía bailar.  ¡Menudo elenco!

Con Roberto Romero. Foto: Jose Ignacio García.

   Mi ponencia consistió en la realización de un recorrido por algunas de las actividades de divulgación que vengo desarrollando en los últimos tiempos, y que engloban diversas áreas como la ilustración científica, la pintura de la naturaleza, la interpretación del patrimonio natural y arqueológico, la formación y el turismo vivencial. En concreto, hablé de los Safaris Artísticos en Tierra de Linces que realizo en Sierra Morena de Jaén, y de Pintando la Prehistoria, en los Yacimientos de Atapuerca y su entorno. Para rizar el rizo, presenté la botella del Primer Día de Cosecha de Picualia, que nace de la primera de las experiencias.


Con pinta de divulgador científico. Foto: Jose Ignacio García.

Otro momento de mi intervención en las Jornadas de Divulgación Innovadora. Foto: Jose Ignacio García.

   El formato dinámico de las Jornadas implicaba resumir a poco más de 10 minutos las intervenciones de los ponentes, así pues había que ser muy preciso en las descripciones de los proyectos para no pasar del tiempo establecido. A continuación, el vídeo (casi) íntegro de mi participación en las Jornadas D+I.



   Extraoficialmente, el hecho de intervenir el primero me permitió poder disfrutar íntegramente del resto de intervenciones de ambos días, sin presión y empapándome de las interesantísimas aportaciones de todos y cada uno de los participantes.  También de pasar horas y horas hablando con matemáticos, poetas, físicos, neurólogos, astrofísicos, ecólogos, periodistas, editores, pensadores y demás científicos y gente de esa calaña a quienes nos pone esto de la divulgación. Especialmente entre birra y birra, en ese evento paralelo que no puedo dejar de mencionar por lo bien que me lo pasé con todas aquellas magníficas personas con las que pude intercambiar impresiones después de una maratoniana jornada.




   Las Jornadas de Divulgación Innovadora, más que unas jornadas al uso, son unos auténticos Ecosistemas de Divulgación Innovadora en los que, por citar sólo unos ejemplos, uno puede visitar una geoda gigante a través de la realidad virtual, recorrer el mundo con ojos de un neurofisiólogo enamorado de la geología, adentrarse en el colisionador de hadrones para descubrir el Bosón de Higgs a través de la música contemporánea y la danza butoh,  llorar de la risa viendo batirse en duelo a un físico y un matemático, o debatir sobre si tenemos que ponernos (o no) las batas para ejercer nuestro trabajo.

¡YO HE VENIDO A HABLAR DE MI BATA! ;-)

En definitiva, me han parecido unas jornadas espectaculares, que aún no he empezado siquiera a digerir, y de las que espero en los próximos meses poder extraer todo el jugo que pueda. Y no quiero dejar de agradecer a las artífices de las Jornadas, Pilar Perla y Carmen Serrano, que hayan contado conmigo para transmitir mis experiencias de divulgación basadas en algo tan retroinnovador como retomar los lápices y el contacto con la naturaleza, en estos tiempos en los que andamos todos zombies con los móviles, y en los que a los niños les cuesta entender que la leche sale de las tetas de una vaca.

A los que no pudieron asistir, os recomiendo el magnífico resumen fotográfico de Jose Ignacio García, del que he extraído algunas de las fotos de este post. A los que estuvísteis por allí, ¡espero que os haya gustado el resúmen! Nos vemos en la próxima.